Cuando empecé a mirar las cuentas del ayuntamiento me fijé sobre todo en las obligaciones pendientes de pago que iban quedando año tras año, y que generan intereses de mora (que puede que nunca se reclamen, salvo por quienes tienen poderío suficiente para hacerlo), aparte de desequilibrar permanentemente los presupuestos, al tener que sacar dinero del presupuesto actual para pagar obligaciones contraídas en ejercicios anteriores.
Y cuando acabé de mirar los gastos y las obligaciones pendientes, ví que la desidia en pagar se corresponde con la desidia en cobrar (o eso parece a primera vista, pues cabe la posibilidad de que los ingresos previstos sean una ficción).